Otoño yo te quiero

Hola me llamo Paloma y a veces escribo poemas

Over thinking is one of the top causes of depression

Que sea yo la culpable de lo que sucedamos,
Y que se sienta libre de perseguirnos el pecado!

A lo que tú llamas cielo

A mi me parece un poema,

Y aquella paloma que vuela

Será un verso y una pena.

La realidad que les rodea

Se diferencia de la mía,

Porque solo notan cosas,

Mientras yo veo poesía.

Cada uno ve lo que quiere

He terminado por pensar,

Y no solo en lo consiente,

Porque aún con los ojos cerrados

Es en mis sueños,

Donde más te he besado.

Y me queda por decir

En el poema que es mi vida,

No eres menos que detalle

Pero cielo, paloma y aire.

Mentí, te amo

Vengo del cielo y las estrellas entre ellas, no hablan más que de ti

Francis Cabrel

thaticanmake asked: Eres muy buen o buena poeta, te felicito c:

buena poeta o poetisa jaja. muchas gracias, que bueno que te gusten :)

Sé que las hojas cambian

de verano a otoño

y que la gente también,

cuando se tiende a perder.

Y cuando ya no te reconocí,

supuse que quizá, 

con la mala suerte que suelo llevar,

terminaste por volverte a hallar.

Y ahora lo pienso,

no fuiste tú quien se descarrilo 

del camino en que íbamos los dos,

si no más bien fui yo

aquella que busco en cada estación,

pero jamás se encontró.

Es que no te ves como recuerdo

y este dolor que siento,

me recuerda cada día

que no te tendré este invierno. 

 

 

Estamos tan acostumbrados a la poca amabilidad del hombre

que cuando nos platican con palabras dóciles

nos vemos como tal niño frente a un libro.

La habitual ofensa que llamamos respuesta,

se renueva de sí y vuelve como armonía,

y en vez de contraatacar con fuego

un sosiego en flor nos deleitaría. 

La poca fe que guardamos en los demás,

afirmando que lo injusto es normal,

lleva a sorprendernos cuando en un cierto momento

hay un ser humano que no se cree,

pero es un ser honesto.

metomounmate asked: Gracias por seguirme :)

gracias a ti por rebloggarme, saludos! 

Estamos tan acostumbrado a la poca amabilidad del hombre

que cuando nos platican con palabras dóciles

nos vemos como tal niño frente a un libro.

La habitual ofensa que llamamos respuesta,

se renueva de sí y vuelve como armonía,

y en vez de contraatacar con fuego

un sosiego en flor nos deleitaría. 

La poca fe que guardamos en los demás,

afirmando que lo injusto es normal,

lleva a sorprendernos cuando en un cierto momento

hay un ser humano que no se cree,

pero es un ser honesto.